martes, 4 de diciembre de 2007

La conexión de una mirada.

Hay personas a las que les perdonarías cualquier cosa. Con las que existe esa conexión invisible, sin palabras, sin contacto físico. Solo una mirada. Una simple mirada basta para conectar.

Los animales y los niños poseen ese sexto sentido frente a los demás seres humanos. Y conectan entre ellos de forma fantástica. Siempre observo a mis gatos y cómo reaccionan frente a una visita. A veces se acercan, confiados. Huelen tranquilos al extraño, dan media vuelta y se tumban a dormir en la misma habitación. Otras, sin embargo, llegan al cuarto con el rabo inflado, bordean de lejos a la visita y poco después, marchan a otra estancia a dormir. Curioso ¿No?
Con los niños o los bebés ocurre algo parecido. Hay personas que les provocan "buen rollo" y les hacen reír. Otras producen un estado de desasosiego difícil de entender.
Es significativo que estos seres, que no son capaces de comunicarse verbalmente con su entorno, si sean capaces de captar otras cosas. Esas cosas que los adult
os ocultamos por miedo a expresar que este o aquel no nos gusta. Sin motivo. Con estas personas cualquier afrenta es la excusa perfecta para no perdonar jamás. Y no hablo de lazos afectivos, ni de la gota que colma el vaso, ni nada por el estilo.
Es una aversión incontrolable, que saca de nosotros lo peor. Los sentimientos mas oscuros residen en el fondo o en la superficie de cada uno. Hay seres que nos rodean capaces de aflorar lo peor de nuestro corazón, esa parte diabólica que todos tenemos, ese psicópata que todos llevamos dentro.

Otros congéneres nos obsequian con paz. Una paz que viene sola, que fluye a través de algunas personas y que te llega. Con su sola presencia te sientes bien, tranquilo, a gusto. Tampoco hablo esta vez de sentimientos, ni amor ni nada por el estilo.
Muchas cosas influyen en nuestra visión de los demás. El color de sus ojos, la forma de su cara, su olor imperceptible, la forma que tiene de moverse o de escuchar...

A veces conoces a alguien y presientes que algún día, en algún momento de la jugará, te hará una faena. Yo rara vez me equivoco. ¿Sexto sentido? ¿intuición? no lo sé, pero no soy la única persona a quien le ocurre.

El tema está en si debes dejarte llevar por esa primera impresión. No dar oportunidades a personas que pasan por nuestra vida y tal vez serían valiosas si les dejásemos acceder a nuestro corazón. Dar una oportunidad. ¿Y hacerte vulnerable?
Un saludo desde la oscuridad.